Cuando el equipo responsable de uno de los estadios más grandes del Reino Unido descubrió que unas bombas obsoletas desperdiciaban energía y recursos en las instalaciones, recurrió a Grundfos en busca de ayuda.
Esa decisión marcó el primer paso hacia un ahorro considerable y sentó las bases de un estadio más inteligente y eficiente, digno de las leyendas que acoge.
Creado para la grandeza, dentro y fuera del campo
Famoso por albergar algunos de los mayores eventos deportivos y de entretenimiento del mundo, el estadio es un símbolo de excelencia operativa. Sin embargo, entre bastidores, sus sistemas de bombeo —ya antiguos— se habían vuelto cada vez más ineficientes y poco confiables, lo que derivaba en elevados costos energéticos y una inversión considerable de tiempo en mantenimiento. El equipo de instalaciones del estadio pronto comprendió que había llegado el momento de realizar una actualización capaz de satisfacer las exigencias de un estadio moderno.
Al haber trabajado anteriormente con soluciones de Grundfos, el equipo ya confiaba en la reputación de la marca en cuanto a confiabilidad y alto rendimiento, sentando así las bases de una sólida colaboración.
Grundfos Energy Check revela el camino
Representantes de Grundfos visitaron las instalaciones para analizar el proyecto de sustitución con el personal del estadio. Allí acordaron que el paso lógico inicial era realizar una auditoría energética (Energy Check) para obtener una visión completa de los posibles ahorros.
A partir de esta información, Lewis Creed y su equipo —bajo la dirección interna de Neil Wilson, ingeniero de proyectos y propuestas de optimización energética de sistemas complejos— elaboraron un plan de modernización adaptado a las exigencias de un estadio actual. En la primera fase del proyecto, el objetivo principal fue sustituir tres grandes bombas de velocidad fija por soluciones Grundfos TP de alta eficiencia. Asimismo, se instalaron variadores de frecuencia CUE de montaje en pared para ajustar el rendimiento del sistema a la demanda real, sentando así las bases para una operación más inteligente y mucho más eficiente.
Bomba secundaria de agua de condensada Grundfos recién instalada
Bomba secundaria de agua de condensada Grundfos recién instalada
La evaluación energética confirmó lo que ya sabíamos: que muchas de las bombas existentes no funcionaban de manera eficiente. Además, detalló el ahorro energético potencial, las reducciones de CO₂ y el plazo de amortización previsto, que era de poco más de un año. Todo indicaba que debíamos empezar de inmediato, así que eso fue lo que hicimos.
Gran impacto, rápida recuperación de la inversión
En el primer año de funcionamiento, estas mejoras ya han arrojado resultados impresionantes: un ahorro energético anual de 422.235 kWh y una reducción de CO₂ de 103,45 toneladas. Esto significa que el plazo de amortización fue de aproximadamente un año.e
Al dedicar tiempo a comprender los desafíos y las necesidades del estadio, el equipo de Grundfos pudo ofrecer rápidamente las soluciones adecuadas, logrando que todo el proceso de actualización fuera eficiente y sin complicaciones.
El éxito y el trabajo en equipo de esta fase inicial pronto dieron lugar a nuevos proyectos; desde entonces, se ha invitado a Grundfos a sustituir todas las bombas restantes del estadio, contribuyendo así a garantizar que lo que sucede entre bastidores sea tan impresionante como la acción de primer nivel que se vive en el terreno de juego.