Introducción a la presurización de agua Grundfos: dónde utilizarla y qué solución elegir

Comprende los principios básicos de la presurización y conoce las soluciones más comunes.

Una presión de agua insuficiente es un desafío presente en numerosos edificios comerciales.

Este video le brindará una visión clara de los principios básicos de la presurización y le presentará las soluciones más habituales. 

Comencemos revisando los fundamentos de la presurización. Un sistema de presión se compone de una bomba y un sistema de control. Su objetivo es aumentar la presión del agua para garantizar el máximo confort a todos los usuarios del edificio.

Imagine un edificio de gran altura. Sin presurización, la presión disminuye a medida que el agua asciende por los pisos – dejando a los usuarios de las plantas superiores con poca o ninguna presión.

La necesidad de presurización también puede surgir tras la renovación de un edificio donde cada vivienda incorpora nuevos equipos, como lavavajillas. Con frecuencia, la incorporación de equipos incrementa la demanda sobre la red en determinados momentos del día afectando inevitablemente la presión en los puntos de consumo.

Un tercer escenario es un edificio ubicado en una colina. Aunque tenga una sola planta el agua perderá presión al ascender la pendiente.

En todos estos casos, la presión del suministro público no es suficiente para garantizar una presión adecuada en todo el edificio. La solución es la presurización – veamos las opciones disponibles.

Las dos soluciones más comunes son bombas con arranque/parada y bombas con velocidad variable. Analicémoslas por separado, comenzando por arranque/parada.

En esta solución, la bomba arranca y se detiene según una presión de conexión y desconexión predefinida. ¿Y cómo se determina?

El primer paso es calcular la presión mínima requerida para establecer el nivel de arranque y parada. Tomemos como ejemplo un edificio de 25 plantas, equivalente a 105 metros. Supongamos que se requieren 3 bar mínimos en la última planta – equivalentes a 30 metros columna de agua. El nivel de arranque deberá ser al menos de 13,5 bar y el nivel de parada aproximadamente 14,5 bar.

Para reducir la presión en las plantas inferiores se deben instalar válvulas de alivio en la columna montante. De lo contrario, la presión en planta baja será igual al nivel de parada – en este caso 14,5 bar – un valor excesivo. En edificios de hasta 50 metros de altura puede que no sean necesarias válvulas de alivio.

Dejemos ahora la solución de arranque/parada y pasemos a la alternativa: la bomba con velocidad variable, una solución más avanzada diseñada para ofrecer presión constante de forma energéticamente eficiente. 

Pensemos en un edificio residencial. Normalmente existe alta demanda por la mañana pero cuando las personas salen a trabajar la demanda disminuye considerablemente. O cuando, por ejemplo, un restaurante abre al mediodía. 

La bomba de velocidad variable se adapta automáticamente a estos cambios manteniendo el consumo energético al mínimo.

¿Y cómo se configura el sistema? Una vez definido el perfil de demanda del edificio se establece un punto de consigna. La bomba mantendrá la misma presión en todo momento y, en periodos de menor consumo como durante el día o la noche, reducirá la velocidad. Con demandas muy bajas incluso podrá detenerse por completo sin consumir energía. 

Tenga en cuenta que en los niveles inferiores puede ser necesario instalar válvulas de alivio.

Tras revisar los fundamentos y las soluciones más comunes, resumimos:

• La presurización se aplica cuando la presión de la red pública no es suficiente para abastecer todo el edificio.

• Las soluciones más habituales son arranque/parada y velocidad variable – ambas permiten ofrecer a sus clientes el máximo confort mediante una presión adecuada en grifos, duchas y equipos.