Optimización de la eficiencia mediante zonas independientes (sectorización)

Optimización de la eficiencia mediante zonas independientes (sectorización)

Descubre cómo la división de una red urbana de suministro de agua en grandes zonas, lo que se conoce como sectorización, puede contribuir a optimizar la eficiencia de la red y a reducir sensiblemente los costes de funcionamiento y mantenimiento.

En este módulo, descubrirás cómo dividir una red urbana grande de suministro de agua en varias zonas, denominadas zonas district metering (DMA), puede servir para optimizar la eficiencia de la red. Esto puede generar una importante reducción de los costes de funcionamiento y mantenimiento; por ejemplo, gracias a la localización y la reducción de las fugas.

En las ciudades, la red de tuberías de distribución suele dividirse en zonas para comprender y controlar mejor la presión, el caudal y las fugas. Son las denominadas zonas district metering, sectores o DMA.

Para crear una DMA, se cierran las válvulas de la red de tuberías de distribución. Algunas tuberías se dejan abiertas para suministrar y extraer agua de la DMA. Esas tuberías incorporan caudalímetros para registrar los caudales de entrada y salida. La instalación de contadores para los consumidores, que miden la cantidad de agua que después se factura a los consumidores de la zona, permite obtener un valor y compararlo con la cantidad de agua suministrada a la DMA.

La diferencia entre ambas cifras se denomina agua no contabilizada o NRW. La NRW indica el volumen de agua que no se ha contabilizado.

Esto puede deberse a distintas causas: consumo no registrado, fugas en tuberías, bocas de incendio, acometidas ilegales y errores de medición.

Las fugas en tuberías de las redes suelen suponer el 90 % o más de la NRW.

Además de medir el caudal de entrada y salida en todas las zonas, lo que facilita localizar las fugas, también se puede regular la presión en cada zona para reducir las fugas. En función de las diferentes elevaciones del terreno, la red de distribución puede dividirse en zonas de presión. Esto se hace para evitar que en las tuberías de las zonas de menor elevación haya una presión superior a la necesaria, y que en las tuberías de las zonas de mayor elevación la presión sea insuficiente para satisfacer las necesidades de los consumidores.

Existe una relación directa entre la presión y las fugas. Cuanto mayor sea la presión, mayores serán las fugas. Por lo tanto, la clave es conseguir una presión mínima y constante que dé respuesta a las necesidades de los consumidores. Pueden usarse válvulas reductoras de presión y estaciones de bombeo de aumento de presión para controlar la presión en las distintas zonas de la red.

Para obtener más información sobre cómo conseguir una gestión óptima de la presión, consulta el módulo 3.

Algunas de las ventajas adicionales son una vida útil más extensa de las tuberías, un menor consumo energético, y menos roturas de tuberías.

Además, la mayor cantidad de datos disponible gracias a la división en zonas permite mejorar la eficiencia operativa y la gestión de los recursos. Esto se debe al uso activo del análisis basado en datos para recibir alertas, por ejemplo, si se producen fugas, o para estimar la probabilidad de que falle una tubería.

Repasemos los temas que hemos tratado en este módulo:

  • Cómo la división de la red en zonas o DMA puede ayudar a identificar pérdidas de agua y localizar fugas.
  • Cómo la división en zonas de presión de la red y la reducción de la presión pueden contribuir a que haya menos fugas.
  • Cómo pueden mejorarse la eficiencia operativa y la gestión de los recursos mediante el uso activo de los datos obtenidos en las distintas zonas de la red.